Tanto la Especialización como la Maestría
están dirigidas a graduados universitarios de
carreras de 4 o más años de duración
provenientes de las más variadas disciplinas,
destacando aquellas vinculadas a la administración
del ambiente, al desarrollo urbano y regional, a la
producción, construcción y gestión
del medio urbano y rural, a educadores ambientales,
gestores sociales, profesionales y empresarios de distintos
sectores de la producción ocupados en la interacción
y organización empresarial-ambiental.
La ESPECIALIZACIÓN Y LA MAESTRÍA EN DESARROLLO
SUSTENTABLE tienen un cupo de 45 vacantes.
Están dirigidas a graduados
universitarios de carreras de 4 o más años
de duración provenientes de las más variadas
disciplinas, destacando aquellas vinculadas con:
EL ÁMBITO PÚBLICO
Administradores y decisores del
ambiente.
Planificadores del desarrollo urbano y regional.
Gestores y constructores del medio urbano y rural.
EL ÁMBITO ACADÉMICO
Educadores y profesionales de Universidades
y de establecimientos de todas las ramas de enseñanza
(pública y privada).
EL ÁMBITO EMPRESARIAL
PRIVADO
Productores y profesionales emprendedores,
interesados en la interacción organizacional
empresarial - ambiente.
EL ÁMBITO SOCIAL
Miembros de organizaciones civiles
intermedias de la sociedad de carácter no gubernamental
con actuación en las problemáticas ambientales
y del desarrollo.
EL
ÁMBITO DE LAS DISCIPLINAS INDEPENDIENTES
Profesionales de: la Arquitectura,
el urbanismo, el Derecho, la Ingeniería, la Economía,
las Ciencias Naturales, las Ciencias de la Educación,
el Diseño, la Comunicación, la Sociología,
la Antropología, la Psicología Social,
el Turismo y de otras disciplinas afines a cuestiones
ambientales.
La
Especialización y Maestría en Desarrollo
Sustentable están dirigidas
a quienes busquen:
• una construcción de conocimiento holístico, en lugar de la perduración de los desaciertos y privilegios del conocimiento sectorial;
• una constante investigación/acción, en lugar de la perduración de los compartimentos estancos de la prepotencia y la competencia perenne entre el saber básico y el saber fáctico o práctico;
• una metodología democrática, que se construye en la diversidad y en la inclusión, por lo tanto flexible en los métodos particulares, pero rigurosa en el enfoque paradigmático, en lugar de los métodos tecnocráticos que devoran la profundidad de los enfoques alternativos;
• una recuperación del saber de lo obvio, a través de las transdisciplinas y las predisciplinas, y que incluyen el ejercicio de la participación, y recuperan el saber holístico de la percepción;
• una valoración del saber local, en el marco del pensamiento global, en lugar de la prepotencia del saber global, que se impone sobre la diversidad y las peculiaridades;
• un proyecto contextual, o de contextos, que se mira y se verifica desde la escala más micro a la más macro, y que produce articulaciones de saberes y recursos, en lugar del proyecto de objetos o cosas que se imponen por la producción masificada y el consumismo endiosado por el marketing.
• una relación público-privado, porque en el proyecto contextual se intersectan los intereses, y el consenso o la concertación se vuelven imperativos;
• una actitud instigadora, no sólo en las ideas, sino en los procesos de solución, que llama a las alianzas y provoca la participación autoral; y
• un espacio nuevo articulador (en red, y propiciando
red de redes), que conquista levemente, seduce a actores
para que se vuelvan autores, en lugar de la prepotencia
de las instituciones “titánicas que disputan
excluyentemente por espacios de poder.
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